Un libro de poemas capaz de vertebrar más allá una poética que se mece entre dos posturas aparentemente antagónicas, a saber: la verdad derivada de la noción romántica de genio, el poeta como catalizador y custodia de un conocimiento intuitivo, por una parte, y la constatación del vacío, de una visión nihilista y contingente del mundo, por la otra.
Sin duda su poesía sorprende con tanto sufrimiento, tanta vida vivida e inagotable esperanza. La discreción no le ahoga la agudeza ni la capacidad de observar y penetrar hondo. Cala sin herir.
Su delicadeza es fuerza sin asomo de debilidad. Me encantan los conceptos contradictorios que acaben teniendo sentido de una manera extraña y compleja ayudando a percibir un nivel más profundo de la verdad.